Hoy el día ha sido bastante caótico.

El lugar era precioso. Hemos visto varios budas.


El calor era insoportable, nos faltaba aire para respirar. Al menos al descalzarnos algo nos refrescaba y Vincent estaba pegado a todos los ventiladores que encontraba.
Rápidamente nos hemos cogido un Grab, el Uber de aquí y nos hemos ido a un centro comercial para poder respirar. Los trayectos en el taxi nos sirven para refrescarnos un poco. El caos circulatorio es brutal.

Aquí hemos encontrado unas comidas muy curiosas.


Y hoy a tocado cenar un poco más europeo, para variar.


Y por cierto, hoy era fiesta nacional por el 48 cumpleaños de la reina y han desfilado los militares en barco por el río pero eso nos lo hemos perdido porque estábamos en la siesta.

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